“En defensa del plurilingüismo en el Senado”

Amb aquest títol, el diari El Mundo va acceptar de publicar-me un article d’opinió a la seva edició de divendres 21 de gener de 2010. És un article adreçat al públic de les Castelles, de to moderat i amb un punt de crítica a la inconseqüència del president Rodríguez Zapatero que una vegada més, tot i dir que considera positiu l’ús del català al Senat, no és conseqüent, ja que el PSOE ha limitat el plurilingüisme al Senat al debat de mocions i n’ha exclòs el control al govern, perquè el president no s’hagi de posar auriculars (literalment aquest és l’argument que em va plantejar la direcció del Grup Parlamentari Socialista al Senat quan negociava la reforma del Reglament, com a impulsor de la reforma i portaveu del 34 senadors que avalaven la proposta; em deien: “no nos parece adecuado que el presidente del gobierno se tenga que poner auriculares para entender a ciudadanos de su país“!). L’article havia de dur per títol “El ministro Blanco aún no podrá hablar gallego en el Senado“, però com que no em va semblar adequat fer un article criticant àcidament el govern a El Mundo, que s’ha caracteritzat per un atac frontal a qualsevol avenç en l’ús de les llengües al Senat, el mateix diari quan va veure el contingut del meu article va optar per posar-li el títol “En defensa del plurilingüismo en el Senado“.

Aquest és el text:

En defensa del plurilingüismo en el Senado

El 23 de febrero del año pasado, cuando acabábamos de presentar la propuesta de reforma del Reglamento del Senado para que se pudieran usar con normalidad las lenguas oficiales en las Comunidades Autónomas en la cámara “territorial”, aproveché una pregunta oral que le formulé en catalán al ministro Blanco para pedirle su apoyo a nuestra propuesta en estos términos:

“Continúo en castellano, no sin antes expresar mi confianza en que el presidente Zapatero, el Gobierno y usted, señor ministro, acepten pronto que en la Cámara de representación territorial se puedan usar con normalidad y naturalidad las lenguas oficiales de las comunidades autónomas en estas sesiones de control al Gobierno.”

Y el ministro me contesto en gallego, tal como consta en el diario de sesiones:

«Eu tamén son dos que desexa que algún día, nesta Cámara se poida falar en galego». (Yo también soy de los que deseo que en esta Cámara se pueda hablar algún día en gallego.)

Este apoyo del ministro, como el de la entonces secretaria de organización del PSOE y actual ministra de Sanidad, Leire Patín, que agradecimos y agradecemos, contribuyó a inclinar la balanza del grupo socialista a favor de la reforma para la normalización del uso en el Senado de las lenguas de los ciudadanos reconocidas en sus estatutos de autonomía, que habíamos planteado 34 senadores, todos los no adscritos ni al PSOE, ni al PP (ni a UPN), incluidos senadores de Canarias, de Aragón o de Navarra, cuya lengua habitual es el castellano.

De la misma manera, nos ha alegrado oír al presidente Rodríguez Zapatero, esta misma semana, expresar su apoyo al uso en el Senado de las “lenguas españolas”, como las define la Constitución.

Lo que nos sorprende es que, contando con esos apoyos, finalmente solo se aprobara la posibilidad de usar las lenguas oficiales en el debate de mociones, en el cual solo intervienen senadores. ¿Por qué el presidente y los ministros no participan en el diálogo plurilingüe que apoyan y que afirman que es positivo?

Es cierto que los ciudadanos de comunidades monolingües castellanohablantes son menos sensibles a estas cuestiones, que hay poca comunicación y hasta un cierto divorcio entre los ciudadanos de comunidades donde el plurilingüismo, y el uso del catalán, el gallego o el vasco es habitual y se vive con normalidad, y aquellos que viven solo en castellano… pero es hora ya que los ciudadanos, todos, miren la realidad plural a la cara. Difícilmente se puede valorar lo que no se conoce. La negación de la realidad plural conlleva la intolerancia, que acaba minando la convivencia. Para combatir ese mal, no basta con afirmar que estamos a favor del pluralismo, hay que practicarlo. Practicar con el ejemplo, eso es lo que los ciudadanos esperan también de sus gobernantes y de sus representantes, y eso es lo que haremos a partir de ahora en el debate de mociones en los Plenos del Senado los senadores. En esa parte del Pleno, se hablaran las lenguas con libertad y naturalidad, se entenderán siempre, porque para eso está la traducción simultanea y las innovaciones tecnológicas que la facilitan, y de forma activa o pasiva lo haremos todos, seamos del grupo que seamos, del PP, del PSOE o del Mixto.

Es un avance democrático que nos acerca más a Europa y que no debería tener vuelta atrás. Al contrario, nuevas reformas deberían permitir que los representantes de los ciudadanos pudieran preguntar al Gobierno y dialogar con su presidente y sus ministros en sus lenguas.

La razón última de todo ello es la realidad lingüística diversa del conjunto de territorios del Estado, es que un 30% de los ciudadanos del Estado hablan habitualmente catalán, gallego o vasco, en su casa, en el trabajo, en la escuela, con los amigos, en la calle… viven en dichas lenguas, y en pura lógica esperan que sus representantes, que reflejan su realidad y sus aspiraciones, hablen también su lengua y que las instituciones, que les representan y les gobiernan, hagan el esfuerzo de entenderles.

Miquel Bofill
Senador de Esquerra Republicana de Catalunya

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